¿Qué es el foraging? - Violeta Gladstone
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¿Qué es el foraging?

El foraging es un término inglés que quiere decir forrajeo, o lo que es lo mismo, buscar y recolectar ramaje del campo. La palabra, tanto en inglés como es castellano, se refiere primordialmente a buscar-cazar comida y este significado, a los floristas con antojo de hojas y flores, nos va muy bien también. ¿Quién no ha ido de paseo por el monte y ha vuelto con un ramito de flores campestres? Pues eso tiene un nombre, foraging, y es muy popular entre floristas y aficionados.

Yo forrajeo, tu forrajeas y todos forrajeamos, aunque suene raro, llevamos toda la vida forrajeando. Según la época del año, los montes y campos nos regalan un sin fin de flores y hojas en todas las tonalidades. Es un gustazo ir viendo como cambia de color el bosque, como las hojas se transforman, como crecen los bulbos y todo se llena de flores. Son ellas las que nos indican el cambio de estación y en cada paseo al monte podemos sentir la impermanencia de nuestro mundo.

Forrajear es como querer ser dueño de la belleza que nos brinda la naturaleza, llevarnos a casa un pedacito de esa experiencia que tan bien huele. Quizás creáis que exagero un poco pero siempre me emociono cuando voy al campo, me he criado en lugares con mucha naturaleza alrededor y cuando me encuentro en la ciudad lo echo mucho de menos. No soy una abraza-árboles pero casi, puedo hablarles y maravillarme con cada una de sus ramas, a menudo pienso en lo longevos que algunos son y me transportan en el tiempo, cuando ellos fueron testigos de tiempos pasados. Supongo que ellos son los seres que más pies en la tierra tienen y eso me hace sentir bien.

No todo vale

Precisamente por ese respeto a la naturaleza, forrajear no es algo que deba tomarse a la ligera. No se trata de decapitar arbustos, arrancar flores o mutilar árboles. Si aprendemos a valorar lo que la naturaleza nos da y lo afortunados que somos por ello, seguro que todos seremos respetuosos y cada cual sabrá que es lo que debe coger.

Forrajear no es ir al jardín del vecino a cortarle las plantas, tampoco vale dejar el parque sin flores porque es para disfrute de todos, además de ilegal. Lo suyo es tomarse el tiempo para ir de paseo, cesto y tijeras en mano. Aviso que es adictivo.

Estilo silvestre

El estilo campestre lleva tiempo de moda, gustan los ramos grandes y alocados, los sofisticados o los que parecen sacados de la granja del tío Tom. La alegría de celebrar lo natural, de acercarse a lo silvestre y formar parte de ello es una oda al slow life, nos gusta estar rodeados de naturaleza. Ya son muchos los floristas que cultivan sus propias flores, muchos los que deciden ir a vivir al campo y muchos, como yo, que se contentan con ir a forrajear cuando podemos.

Investigar, probar y acertar

Por mucho que nos empeñemos hay plantas que no soportan ser cortadas, no aguantan y se mueren muy rápido. Algunas flores se pueden cauterizar para que aguanten más, otras sumergir en agua fría y otras simplemente quieren que las dejes dónde están. Lo mejor es investigar, probar y con el tiempo sabrás que es lo que te funciona mejor en tus arreglos florales.

Ya sabéis, a correr al campo, respirar aire puro y deleitarse con la naturaleza. ¡Ser responsables y a recolectar!

 

Fotografías: Maria Algara Regàs